lunes, 9 de marzo de 2015

El trámite

La idea de viajar siempre me pareció la más excitante, de joven uno quiere comerse al mundo, y quiero hacerlo en una sola semana, bueno, pues la oportunidad de conocerlo ya se dio, pero con todo gran poder viene una gran responsabilidad, y me caga spiderman, pero es cierto, uno no puede salir así como así del país, con tu viaje vienen los mil y un trámites, que si no los terminas el país se reserva el derecho de permitirte la salida, o la entrada, sin duda es la parte más aburrida, engorroso, terrible que puede lograr que odies decidir viajar.

Desde los básicos como sacar el pasaporte, que como buen trámite jamás te explican todo lo que se necesita, desde actas sin sellos, fotos libres (solo la frente descubierta), la no necesidad de una cita para sacarlo, etc, etc;  y comprar boletos de avión, no todas las compañías aceptan tarjetas de débito, la mayoría solicita de crédito por ser estas las que más promociones otorgan a sus clientes; hasta los trámites más complejos y específicos como:

Ponerse las vacunas, depende cuál de acuerdo a que país se viaje, adquirir seguro médico, gran oferta de aseguradoras cuya comparación es el proceso más difícil, la elección dependerá de las necesidades específicas de cada persona y de su presupuesto, los hay desde los muy baratos 3 mil pesos mexicanos hasta los muy caros. Y por supuesto tramitar la visa, de ser que el país así lo requiera.

Pero lo más difícil de todo, sea estadía corta o larga, es la búsqueda de un lugar que pueda figurar como hogar y territorio de tus propias rutinas, los buscadores son muchos, algunos cobran un montón de comisión entre otras mañas que se cargan. Ya veremos ese tema más específicamente, por que en mi caso fue la situación más terrible a la que me pude enfrentar, que me hizo desquiciar, llorar, estresarme y muchas veces pensar cancelar todo, al final opté por escapar como las machas, sin lugar donde dormir y rogar al destino con que todo saliera bien.

En fin, para los trámites, no importa cuanto tiempo parezca que tienes, siempre hacer caso a los consejos de las abuelas, entre más pronto mejor, y de decidir lo contrario, atenerse a las consecuencias: estrés. Al final todo puede arreglarse.

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